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35 por ciento de las mujeres en todo el mundo han experimentado algún tipo de violencia física o sexual en algún momento de sus vidas, de acuerdo a ONU Mujeres.

Los ataques con ácido y otras sustancias corrosivas son considerados como una nueva modalidad de violencia que afecta a miles de víctimas. Estos ataques son comúnmente asociados a países del sur de Asia.

Sin embargo, este delito no está limitado a la geografía o credo. El Instituto Nacional de Medicina Legal colombiano estima que en la ultima década al menos mil personas han sido atacadas con agentes químicos. La mayoría de los casos reportados son de mujeres agredidas por su pareja, vecinos resentidos e incluso se han denunciado ataques al azar.

En el año 2016 el presidente de Colombia Juan Manuel Santos promulgó una ley que contempla penas entre 12 y 50 años de cárcel, dependiendo de la gravedad de las heridas. Anteriormente los delitos eran tratados como casos de violencia doméstica con sólo meses de sentencia y beneficios de reducción de condena por buena conducta.

Este proyecto muestra una visión íntima de la compleja vidas de algunas de las sobrevivientes en Colombia. La mayoría, sometidas a dolorosas y extensas cirugías, mientras continúan intentado seguir adelante con sus familias y trabajos. Otras viven en el miedo o exigiendo que se haga justicia en sus casos. Todas luchando para encontrar su lugar en la sociedad después de los ataques.

Fotografía: Betty Laura Zapata

“Desde el ataque estoy ciega pero me gusta cocinar, limpiar mi casa y lavar mi ropa, me ha tocado aprender a hacer todo eso sin ver. Cuando estoy sola en mi casa escucho música y bailo ya que eso me hace feliz”. Luz Nidia Mendoza (36) fue atacada en las calles de Medellín por un hombre desconocido en Marzo del 2011.

 

Patricia Espitia (37) celebra los 15 años de su hija. Fue atacada por una pareja de desconocidos en el 2007 mientras caminaba por una calle de Bogotá. Con quemaduras de 3er y 4to grado, hasta ahora Patricia ha pasado por aproximadamente 30 cirugías. Sus agresores nunca fueron detenidos.

 

El ataque de Silvia Julio se presume que fue un error, cuando el hombre que llevo a cabo el crimen la confundió́ con su compañera de apartamento. Desde que ocurrió el hecho en el 2013 está parcialmente ciega. “Tengo 4 niños y no pude seguir trabajando después del ataque, ahora colaboro en una fundación haciendo collares y pulseras para vender”.

 

El ex-esposo de Viviana Hernández contrató a una persona para que la atacara en Octubre del 2007, al ver que ella quería dejarlo. Viviana, madre de tres hijos, es actualmente una activista que lucha por los derechos de las víctimas de agentes químicos en su país.

 

“Pasé dos años sin querer levantarme de mi cama. No quería hablar con nadie, ni siquiera con mis hijos, pero un día decidí́ perdonar a quien me hizo esto y eso me ayudó a entender muchas cosas y seguir adelante.” – Luz Mendoza

 

Patricia Espitia se somete a un examen médico para intentar recuperar parte de su visión en una clínica de ojos de la capital colombiana. La mayoría de las sobrevivientes son sometidas a dolorosas y extensas cirugías, mientras continúan intentado seguir adelante con sus familias y trabajos.

 

“Todavía quiero lucir bonita. Me gusta pintarme, usar zapatos altos y vestidos lindos. No quiero que la sociedad sienta lástima de mí”- Viviana Hernández.
Consuelo Córdoba tiene ahora 56 años. Su ex pareja la atacó en Junio del 2002 mientras ella dormía. El ácido afectó casi todo su rostro. Esta foto la acompaña cuando sale a la calle a pedir ayuda para pagar sus gastos diarios.

 

“Mi única hija me abandonó luego del ataque y he estado viviendo en un cuarto pequeño desde hace algunos años. Yo estoy secuestrada en esta máscara y en esta vida que no es para mí, no entiendo porque Dios no me lleva. Me gustaría irme a dormir hoy y no despertar mañana.” – Consuelo Córdoba.

 

“Las cicatrices son parte de mi y no me avergüenzo. Nosotras seguimos siendo mujeres y muy femeninas” Patricia Espitia visita regularmente un salón de belleza como parte de sus actividades cotidianas.

 

En el año 2016 el presidente de Colombia Juan Manuel Santos promulgó una ley que contempla penas entre 12 y 50 años de cárcel, dependiendo de la gravedad de las heridas. Anteriormente los delitos eran tratados como casos de violencia doméstica con sólo meses de sentencia y beneficios de reducción de condena por buena conducta.

 

“ Yo sé que tengo que salir adelante, sería la mujer más feliz si pudiera volver a ver a mis hijos” Luz Mendoza.

 

“Después del ataque sufrí́ de cáncer de útero y estuve en tratamiento. Luego mi hija de 14 años murió́ trágicamente y estuve devastada por mucho tiempo. Ahora me considero a mi misma como una sobreviviente”. Patricia Espitia actualmente trabaja para una fundación en Bogotá́ que tiene como meta ayudar a otras victimas de ataques de ácido en Colombia.